Perdí un ojal de mi camisa. No, no un botón, un OJAL.
Mi hermano, el intelijente de la familia, me dibujó un dibujo de no se cuantaz dimenciones (diez u once o algo así) para explicarme por qué, además de todo, nunca lo voi a encontrar.
Yo mas vien creo que esto lo puede arreglar san Benito, y pus ya le puse su beladora, ¿verdá?
Como sea, le voi acer caso a mi madre, y voi a dejar de trabajar el acelerador ese de partículas.





