Confesiones de un mentiroso II

La mentira es la máscara. No, aún mas lejos, la mentira es el avatar del mentiroso. 

El mentiroso no miente sin intención, pero no puede dejar de mentir. Miente hasta en lo más simple. Miente porque tiene miedo de ser atacado en su persona, entonces crea el avatar. Cree que la mentira es algo separado de sí. Que si llega a ser atacado el que será atacado es su avatar y no él. 

Se equivoca, claro. Me equivoqué, quiero decir. 

Por un tiempo funciona. Primero, la gente ignora la mentira; luego, aún sabiendo se permite por una extraña forma de cortesía (de los 'enablers' del mentiroso hay que hablar algún día), luego cuando se ataca, el mentiroso lanza refuerzos y logra matener a su avatar en pie por un tiempo. 

Pero eventualmente los receptores de la mentira se cansan, se aburren de ser los enablers, ellos sí juntan a la mentira con el mentiroso y calculan correctamente que siempre son el lado perdedor en la ecuación. Se decepcionan, se apagan, se alejan. 


Y entonces, el mentiroso se queda solo... Con su avatar, pero profundamente solo, aún así. 

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