20140820

(9/52) Las Ventajas de Ser Invisible, de Stephen Chbosky



Se lo dí a mi niña para leer este verano.

Le dí el libro, por que los primeros cinco minutos de la peli estaban muy fuertes para ella. Y el libro baja los niveles drogo-eróticos a la etapa cognitiva de cada niño. Les despierta dudas, pero no les agrega información... O eso creo.

Además, las dudas que quiero que le despierte el libro, son cosas que YA quiero que me pregunte. Por eso leí el libro junto con ella, o al mismo tiempo que ella. Y luego hemos estado comentando algunas cosas en la lavada de trastes nocturna. Bien ñoña la escena, no saben. :')

Pero fuera de las razones prácticas, adoré el libro, la estructura, los personajes, las situaciones.
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El libro, narra el primer año de prepa de Charlie y sus intentos por "involucrarse" en cosas. Y dejar de ser sólo un observador. Pero ser observador es su esencia.

"Tú ves cosas. Te las callas. Y las comprendes."
-Patrick. 
El libro es una novela epistolar, igual de dramática que Werther, si quieren. Sólo que aquí las cartas van dirigidas al lector, o eso parece, o tal vez no por que en las primeras líneas refiere a un suceso específico que relaciona a Charlie y al destinatario que nunca queda claro. Aderezada con una lista de lecturas que un maestro que aparece sin mayor forma que comentarios ocasionales a lo largo del libro (inicia spolier)para después dar forma a sí mismo y a Charlie en una cena y en la visita al hospital de el final (termina spolier) le encarga a Charlie para leer a lo largo del año escolar.   

Completada, redondeada, afinada con el soundtrack.



Y los demás personajes, con sus niveles de protagonismo bien especiales son el fondo del libro. Los pedos de Patrick, la fuerza de Mary Elizabeth. No me hagan hablar de Sam, en buen plan.

Y bueno, ultimadamente:

"Es raro, porque a veces leo un libro y pienso que soy los personajes del libro."
-Charlie. 
Eso.
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Comentario al margen. El título en inglés, su sonoridad y su significado se pierden enteros en la traducción al español. Leí el libro la mitad en español y luego en inglés.

***** para Las ventajas de ser un Wallflower.

(8/52) Observe a su Gato, Desmond Morris

Libro de gatos. Escrito en un lenguaje plano, casí técnico. Son capitulines de una a tres páginas. A ver si con El Mono Desnudo se reivindica don Desmond.

** Para "Observe a su Gato"

20140815

El barrio y la ruina

Decía/digo todo el tiempo que yo nací urbano.

El nuevo urbanismo, el sentido de barrio, las bajas velocidades, las distancias caminables, el trazo pocesional, la densidad y todas esas cosas que han ahora nos explican que son indispensables para crear comunidad ya las conocía. Soy de barrio. Soy de la cuadra en la que se organizaban los partidos de fut y en la que los escasos carros que había, evitaban estacionarse en mi cuadra por que abundaban los balonazos.

Mi calle era de baja velocidad (por el adoquín, por el ancho variable, por los partidos de fut y las viejitas que iban a alguna de las 4 iglesias o a chismear con otras viejitas.

Mi calle estaba equipada con Iglesias, escuelas, tiendas, papelerías.

Para ir al centro de la ciudad pasaba por 3 calles, 4 jardines, tiendas innumerables, ESPACIO PÚBLICO. Eso era caminando. Para ir en camión había dos rutas de ida, tres de regreso.

***

Con las últimas lluvias se cayeron (al menos) tres fincas de adobe. Las perdimos, pero no con la última lluvia, las perdimos en cuestiones de abandono, de fincas intestadas, de fincas difíciles de mantener (eso creen los que nunca han vivido en casas de adobe). La ruina se anda apropiando de mi barrio. Se está llenando de viejitos descuidados que siguen saliendo a barrer el frente de su casa, viejitos que no saben de cuotas de mantenimiento para que alguien más se haga cargo de su banqueta y la mitad de la calle que son suyos y les corresponden. De viejitos que conocen por su tono y por sus horas las campanadas de las iglesias. Viejitos que antes tenían una cerradura con un cordón cuya punta estaba en el lado de afuera de la puerta y que cualquiera podría haber abierto (pero que en la noche no sólo cerraban con llave sino que atrancaban, literalmente, la puerta)

La ruina del barrio no está en su desgaste obvio, aunque allí sea donde se nota. La ruina del barrio en el centro está en la sustitución torpe que estamos haciendo de los valores que hicieron 300 o 400 años de comunidad por oropel mercadológico. Mercado-lógico, según eso.

***

Ando proponiendo comunidad abierta, donde el mercado dice cerrada.

Ando porponiendo el jardín frente al equipamiento donde el pro-forma financiero dice que eso eleva inultilmente el precio de la calle y de las tuberías que trascurren por enfrente.

Ando proponiendo señalética en lugar de pasto en banquetas que sirban para caminar y conectar, en lugar de pensar en la rampa.

Ando hablando de Centro de Barrio desde hace un año a gente que sigue creyendo el el mall metido en una caja de aire acondicionado, para que venga un "experto" que cobra por hora a decirle Town Center.

Así anda el negocio.

20140812

(7/52) Los Años de Peregrinación del Chico sin Color de Hakuri Murakami

Colorless Tsukuru Tazaki and His Years of Pilgrimage
Me tomó tiempo acostumbrarme al ritmo de Hakuri Murakami, me pareció un escritor demasiado presente en sus libros. Hay una "voz en off" que no se marcha. Sus metáforas no son del protagonista ni de un narrador, son directamente del escritor detrás del libro.
Era alto, corpulento, ancho de hombros. No obstante su envergadura,  se movía con agilidad y avanzaba a zancadas y daba la impresión de que tenía cierta prisa. Era, sin duda alguna, Ao. Incluso de lejos, Tsukuru tuvo la impresión de que apenas había cambiado. Simplemente se había ensanchado todo él. Como cuando la familia crece y hay que remodelar la casa... 
Pero la historia, simple, dibuja un trasfondo de angustia, de conflicto interno, de búsqueda que es maravilloso. No quiero ni tocar la trama que es muy simple y parte de la pandilla de preparatoria de Tsukuru Tasaki y de como el simbolismo de su nombre y el de sus amigos le marca.

Las referencias a la cultura japonesa se expresan francas pero se imbuyen discretas, se cuelan en la historia y le dan al mismo tiempo color y andamiaje.

Todos los individuos que salen en la foto miran hacia abajo como por mutuo acuerdo, con expresión sombría, apagada; parecen peces enlatados. El pie de foto rezaba: "Es posible que japón se haya convertido en un país próspero, pero la mayoría de estos japoneses cabizbajos no parecen demasiado felices". La fotografía dio la vuelta al mundo.
Tsukuru ignoraba si la mayoría de los japoneses eran de veras infelices o no. El motivo por el que todos los pasajeros que bajan las escaleras de la atestada estación de Shinjuku por las mañanas miran hacia abajo no es por que sean infelices, sino porque mas bien están atentos a sus pasos. En las grandes estaciones en las horas punta, esto es vital para no tropezar, para no perder un zapato. En el pie de foto no se mencionaba ese motivo, que es el verdadero. Además, es posible que nadie que camine mirando al suelo con un chubasquero de tonos oscuros parezca feliz. Aunque, por supuesto, quizá esté justificado llamar sociedad infeliz a aquella en la que uno no puede ir al trabajo todas las mañanas sin preocuparse de perder un zapato.
 No puedo esperar a leer el siguiente del señor Murakami.

Nota al margen: Que fea es la portada de la edición en español.




20140223

(6/52) El Guardián entre el Centeno. JD Salinger

Una noche en la ciudad. Holden Caufield y sus interminables rants adolescentes, su eterno hastío, su adolescencia interminable. Me aburría terriblemente hasta que entendí el simbolismo del hombre postmoderno que es Holden como ese quejumbroso eterno, capaz de culpar a todo y a todos con tal de mantener su inmadurez intacta.

La traducción española no ayuda, Jolines.

Como me lo (pre)dijeron hace años, llegué años tarde al Guardían entre el Centeno.

3 estrellas para JD Salinger

20140217

(5/52) Anarquía y Órden, Herbert Read

Ya no son tiempos de izquierdas o derechas. Ambas han probado ser inútiles para progresar, ambas han probado estar más preocupadas por ejerecer el poder que por hacer florecer a las personas. Mr. Herbert Read desde una perspectiva muy interesante, propone el Anarquismo como corriente ideal para el desarrollo personal y grupal. A través de un sindicalismo liberal, de la falta de gobiernos centrales y de ciudades casi medievales propugna por un anarcosindicalismo que desde una perspectiva demasiado optimista cree que podríamos ponernos de acuerdo para encumbrar al vecino junto con nosotros mismos sin la necesidad de un orden central. 




Demasiado optimismo, les digo, pero la crítica a los sistemas que imperaron desde el siglo XX y que han formado la conciencia que tenemos de nuestro ser político, las referencias a un liberalismo personal (muy diferente al neoliberalismo que nos volvió a partir la jeta a finales del siglo) como medio de desarrollo, valen la pena. 


Sobre religión...
No puedo concebir la religión como otra cosa que la expresión de las emociones individuales. Echo la mirada en torno y veo que hay quienes “profesan” la religión y otros no. Me examino a mí mismo y hallo que no siento esa necesidad religiosa. Recuerdo haber experimentado ese sentimiento en mi juventud, pero pasó dejándome más sereno y más feliz.  Mi única conclusión es la de que este sentimiento es el producto de ciertas tensiones emocionales del individuo; y estoy enteramente dispuesto a admitir que a quienes las sienten les asiste el derecho de tener las compensaciones emotivas o imaginativas que necesitan. Pero es excesiva fantasía admitir que tengan algún derecho a imponer su particular compensación a quienes no la necesitan. 
 Sobre educación...
Las primeras instituciones esenciales deben ser las educativas. Por “instituciones educativas” no entiendo necesariamente 'las escuelas', y por cierto de ninguna manera los mataderos de la sensibilidad que toman ese nombre hoy día. La meta de la educación debería alcanzar la mayor lucidez, pureza y sencillez. Tal cosa es mis probable que pueda lograrse en el taller y el campo de juegos que en la academia y la escuela de humanidades; en el contexto del trabajo, en el contexto del juego, del trabajo-juego.
Sobre "igualdad"...
Doquiera (en la naturaleza) encontramos lo que Bergson llama “Ia irremediable diferencia de ritmo”. Este hecho biológico tiene sus implicaciones sociales o políticas. Las desigualdades ccnathrales; son parte del esquema vital. ¿En qué grado deberán reflejarse en las instituciones humanas?
He sostenido en otro lugar que la igualdad es una múlica nunca ha existido en Ia realidad, y es difícil concebir como en la práctica pueda conciliarse con Ias diferentes dotes de destreza, fuerza, salud y temperamento. Estas diferentes dotes conducen a diferenciaciones funcionales en la economía de Ia sociedad conducen a ellas por libre elección tanto como por necesidad  económica. 
Citando a Niestzche sobre el altruísmo...
En una sociedad donde la preservación de la comunidad sea la primera consideración, el amor al prójimo, como Nietzsche lo señaló, es cuestión secundaria. “Así por ejemplo, en los mejores tempos de Roma, un acto de piedad no se consideraba bueno ni malo, moral ni amoral; si acaso era encomiado, se mezclaba con Ia alabanza cierto menosprecio; y en el mejor caso se le comparaba al instante con otro que favoreciera al bienestar de la comunidad, a la respublica”. (Más allá del bien; del mal. 201).
Creo que es el primer libro enteramente filosófico que leo. No está fácil hallar los momentos de concentración para leerlo, pero si logra uno superara la re-lectura necesaria de algunos párrafos es una lectura muy disfrutable.

5 estrellas para Herbert Read.

(Imágen de Rollie McKenna vía npg.org.uk)

20140131

(4/52) EL PSICOANÁLISIS ¡VAYA TIMO!

Librín amarguete de menos de 100 páginas. Una lectura divertida sobre los inconvenientes de la psicoterapia freudiana, que pretende achacarle los mismos males a toda la psicoterapia (que, fuera usted a saber, no es lo mismo que la psicología, ni que la psiquiatría).

Con débiles ligas a Skoal, Lacan y otros, el libro se pasa de amarguetes pero me da la impresión que ignora que haya personas bienintencionadas relacionadas con distintas formas de psicoterapia. Pero da un buen repaso de los freudianos empedernidos como Bruno Bettelheim y de los disparates que han escrito, provocado y propagado.
*** Para El Psicoanálisis ¡Vaya Timo!

La serie ¡Vaya Timo! cuenta con más librines (igualmente amarguetes) que cubren conspiranoias, homeopatía y otras cosas. :)


Sigue: El Libro de las Tierras Vírgenes de Rudyard Kipling. 

20140122

(3/52) El Hombre en Busca de Sentido. Víctor Frankl



Lo único que salva al libro de que lo pongamos en la sección de Superación Personal de la Sanborn's es que cuando el señor Frankl escribió el susodicho libro aún no existía el género. Eso y que no hay metáforas ñoñas y que hace mucho hincapié en la autorresponsabilidad y en encontrar sentido de cosas que normalmente los demás textines de superación impersonal buscan evitar como la roña.

El libro, fue escrito por un psicólogo judío vienés que fue a dar los campos de concentración en la segunda guerra. A partir de narrar su experiencia va desarrollando su teoría del tratamiento de las neurosis a la que da el nombre de Logoterapia y que ha sido llamada la tercera escuela vienesa de Psicología.

"Vive como si estuvieras por segunda vez y como si la primera vez ya hubieras obrado tan desacertadamente como ahora estás a punto de obrar"
La logoterapia (y el libro) dicen que se puede vivir mejor básicamente hallando un sentido a nuestra existencia que con nuestra esencia podamos cumplir. Por medio de la externalización burlona de nuestros problemas actuales, paradoxical intention, le llama.

Un libro que llama constantemente a la religión, pero lo hace en un sentido casi postmoderno sin afirmarlo ni negarlo. Apenas como algo útil que siempre ha estado allí para aferrarnos en momentos de debilidad. En ese punto perdió su estrella.

4 estrellas para Frankl.

(La imágen salió de Brainpickings, sitio que me ha dado buenos ratos últimamente)

20140120

(2/52) Un Mundo Feliz. Aldous Huxley.

(Disclaimer: No voy a ser tan arrogante para pensar que puedo escribir una crítica mejor o que aporte alguna novedad de éste clásico así que me he dedicado a hacer una brevísima, incompleta y superficial descripción de éste libro en particular) 

Corría el año de 1932 cuando El señor Huxley se imaginó un mundo organizadamente polarizado. Había civilizados e incivilizados. Los incivilizados estaban bien repartidos e incomunicados en sus reservas. Los civilizados estaban clasificados como Alfas, Gammas, Deltas y Epsilones. Pero no hay conflicto. 

Es una de las fábulas distópicas mejor logradas de todos los tiempos. El Angst desparecido de la vida a través del control tecnológico de cada aspecto de la vida, desparecido al grado del desconocimiento por medio de un desconocimiento diseñado y controlado hedonísticamente al grado de la inmadurez provocada. La capacidad de crítica o la libertad de equivocarse reducida al mínimo. El sexo, el placer, la muerte, la comida, la droga recreativa, la música sintética y el juego, todos colocados al mismo nivel. Al mismo nivel.
“- La castidad entraña la pasión, la pasión entraña la neurastenia. Y la pasión y la neurastenia entrañan la inestabilidad, a su vez, el fin de la civilización. Una civilización no puede ser duradera sin gran cantidad de vicios agradables.”
Eso es el Brave New World (título extraído de una cita de Shakespeare, que de todos modos ya había desaparecido de la civilización).

***

Un clásico que había leído en la secundaria y del que recordaba alguna referencias a sexo infantil que me tenían bloqueado el resto de su contenido. La famosa culpa de andar leyendo cosas que mi madre hubiera desaprobado, la culpa que juro que no siento y que últimamente me ha probado que más pronto cae un hablador culposo que un cojo. Un hablador culposo que juraba que no releía, además. *Se cae*

***

Huxley hace ciertas referencias a la estupidización de las drogas que habría que contrastar con sus coqueteos posteriores con el LSD.


5 estrellas para Un Mundo Feliz. 

20140113

(1/52) La Rebelión de Atlas

Ahora entiendo mejor a los que critican a Ayn Rand. Y también a los que la defienden.

Hará dos años que me hallé mi primera referencia al la visión liberal de la política. Muy diferente de la neo liberal aunque los detractores suelan meterla al mismo costal. En ese primer artículo que leí me hallé reflejado en muchas posturas y desde entonces he andado coqueteando con la idea de la desregulación, de un estado menos poderoso (y por lo mismo mucho menos paternalista), de un estado que deja hacer más de lo que intenta ponerse la camiseta del omnipotente que busca, de pasada a concentración de todo aplauso y todo poder y todo el temor.

Desde hace como tres meses andaba leyendo mi segundo libro de Ayn Rand, La Rebelión de Atlas, un libro que en la misma introducción escrita por el traductor prometía (desalentadoramente) verse reflejado en la situación actual de latinoamérica. Lo cumple.

El libro plantea una distopia, una bastante original, además, por el hecho de no hallarse ubicada en un futuro cercano sino en el presente de la mitad del siglo pasado en Estados Unidos. En esta distopia un régimen que parece más interesado en la filosofía de izquierdas que el ejercicio del poder como debería ejercerse se hace valer de una maquinaria de semántica retorcida para ir dictando leyes que "bienitencionadamente" van poniendo al país cada vez en una situación más precaria. En el bando de los buenos están un puñado de librepensadores e industriales que van tomando conciencia de su papel de relevancia en el funcionamiento del aparato social y económico y terminan saboteando a este estado de izquierdas que pretende sustituir la lógica por una serie de apotegmas errados basados en supuestos valores éticos incontrovertibles que la autora intenta ir desmontando a lo largo de 1315 páginas sin monitos.

Es aquí donde la señora Rand se hace de enemigos, ataca el altruísmo, la bondad sin ataduras, la religión, la obediencia, el sindicalismo, el socialismo y otro grupito de valores que, bien admimistrados, han servido y siguen sirviendo a los regímenes mas o menos populistas para perpetuar sus doctrinas. Ensalza, y termina de ganar enemistades ensalzando, el egoísmo, la individualidad, la riqueza y otras cosas que desde siempre han estado relacionadas con los malosos de cuello blanco que suelen aparecer en los documentales de Michael Moore y en los reportajes de fondo de López Dóriga y Javier Alatorre.

Es una lectura muy entretenida y, guardando muchas proporciones, de un ritmo muy cercano a los screenplay de Dan Brown (tanto que ya están haciendo la tercera parte de la peli). Los conceptos liberalistas y los comunistas se presentan casi caricaturizados. Las emociones de los protagonistas se describen a cada paso y en todo detalle. Las mil y tantas páginas dan para eso y más. Cada frase, fiesta, conversación y soliloquio tienen oportunidad de dar rienda suelta de la mano de una narradora muy entretenida. Por lo mismo a veces se pasa de extensión (la primera mitad de "el discurso de John Galt" divaga insufriblemente, por ejemplo) y otras veces se pasa de altanería (otra de las razones por las que nadie la quiere).

Y, además por esa exageración propia de la narración novelesca que ya describí como caricaturesca, se pierde la oportunidad de criticar con cierta justicia los méritos de cada bando. Pero eso yo tranquilamente se lo perdono por una razón muy sencilla: ¡ES UNA NOVELA! No es un tratado de política económica ni de filosofía sino una novela que se basa en economía, política y filosofía para narrar una historia que pretende divertir un rato (en mi caso tres meses) a los lectores. Y en el camino se pone a evangelizar pero eso es bronca de la autora y no de los lectores. Y, por lo menos yo, le agradezco siempre a un escritor que tenga opiniones fuertes y decididas, aunque no comulgue uno con ellos, que siempre es preferible que andar de blandengue y acomodaticio. (Cosa que se acerca mucho a algo que en el mismo libro se critica de los autores ficticios que refiere Rand, pero que se asemejan tanto y tan tristemente a nuestros autores de autoayuda contemporáneos que da miedito)

Mis demás quejas llevan spoilers, así que me las ahorro. Y mi peor queja es que me confrontó muchas veces con mi yo más mediocre y miedoso. Me dijo a la cara mas de cincuenta veces que las cosas se hacen, se logran, se conquistan; no se piden ni caen del cielo ni dependen de lo mucho que los demás vean en uno una genialidad que nunca ha terminado de florecer. Un libro que confronta, por eso valen la pena mil y pico de páginas y la acción holibudesca.

5 estrellas, para La Rebelión de Atlas.


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Siguiente en la lista. Un mundo Feliz de Aldous Huxley (para el que según él no relee), aunque igual y salen antes los que tengo ya empezados.