Heredad

(Advertencia: este es otro de los post que me gustaron, pero igual nadie les comentó, allá en mi abandonado spaces. Si ya lo leistesss, pásale directo a los commensss)

We are the middle children of history, with no purpose or place.
We have no great war, or great depression. The great war
is a spiritual war. The great depression is our lives. We were
raised by television to believe that we’d be millionaires
and movie gods and rock stars
—but we won’t. And, as we’re
learning that fact,  we’re very, very pissed-off.

Chuck Palahniuk en The fight Club

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(No hagan caso de los prurales, estoy hablando de mí)

Somos una generación sin simbolos, sin confianza, sin autoridad. Heredamos un mundo que no pedimos. No creemos, no actuamos.

Somos la generación de la crisis. El peso nunca valió, ni 'México' significó. Nos criaron PacMan y Mario Bros. Conocemos más a Mickey Mouse que a los heroes participantes de la Independencia (Esos señores con nombre de calle)

Recién hemos heredado en toda su dimensión este país, es decir la generación de nuestros treintaytantos estamos ya en las posiciones que deseamos: nuestro negocio, nuestro puesto, nuestro estado civil deseado... o nunca lo estaremos. Tenemos ya el poder de hacer cambios en otros, pero nunca los habíamos hecho. Crecimos en una sociedad en que lo políticamente correcto es la aceptación de el ser-otro, del ser-diferente, y está muy bien, pero también (en letras pequeñas) compramos el te-acepto-rata, te-acepto-corrupto, te-acepto-pobre, te-acepto-como-seas.

Aprendimos a ver pasar la marcha, al presidente, al político. Y no les dimos crédito ni por el hecho ni por el dicho. Aplaudimos igual a Marcos y a Fox... y con eso terminamos la chamba. Después fue su bronca.

No tenemos Instituciones, sólo las financiamos. No les exigimos trabajar, ni rendir cuentas, ni nos fijamos si avanzan o retroceden. López Dóriga tiene la obligación de decirnos lo que ha pasado... y de no dejarnos olvidar. Itzachel Shantal ya se pudrió y no pasó nada. Ni pasará.

Ser ciudadano significa pagar impuestos y pagar impuestos da el derecho de hablar mal de lo que sea, hasta de los que ganan premios en Cannes, chinga'o ¿por qué no?... mientras no exija compromiso. Amargados de café®.

La Iglesia La Religión estorba cuando se trata de entenderme como parte de algo mas grande, pero es buena para los eventos sociales. No le confío mi alma, sólo mi estado civil. Ni vale la pena preguntárse cuando-caraxos o para-que-sirve la cuaresma. Al final habemus papam y lo que diga y haga está bien, ¿o no?

Los comerciales de Maseca dicen que son mejores y debe ser cierto. La faja reductoora puede decir que promete rebajar 5 tallas sin esfuerzo, ¿quienes somos nosotos para cuestionarlo? El tiempo comprado en televisión da el derecho de decir lo que sea.

Las ONG's son para los izquierdistas renegados. Para los inadaptados sociales. Para los idealistas. A nosotros nos toca producir, procurar que nuestros hijos crezcan sin cicatrices evidentes, sin huesos rotos y sin hambre... ah, y que sean populares en la escuela y normales según el psicólogo. Lo demás son sandeces (no puse su felicidad, ¿ya vieron?). Nos toca comprar una casa con jardín, plantar un arbol y abrir un blog (sí lo del libro pasó de moda según el Diario Oficial, ¿no reciberon el memo?). El COMPROMISO es para le gente del Tibet o los africanos esos que están bien jodidos. Porque en México hay libertad de expresión, libertad de culto y libertad de empresa.

De hecho la mayor de la libertad que gozamos es la libertad de compromiso, de responsabilidad. No somos responsables del bache, del indigente, de los penales fallados. Nosotros ya pagamos nuestros impuestos y fumamos sólo en lugares permitidos, ya cumplimos.

Sigamos descansando.

 

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