Aprendo, luego existo (II)

Historia fue siempre mi coco entre las materias de la educación básica (de primaria a prepa, pues). Nunca me resultó significativa la manera de armar ni los contenidos, ni las formas, ni los exámenes. Por no pasar Historia Universal (entre otras materias, luego cuento esa historia) me corrieron de la prepa una vez. Tengo el vago recuerdo de haber sacado un seis en un examen que incluía la conformación de la cámara de representantes de algún país europeo (¿Era Francia, Alemania, Inglaterra...?). Recuerdo mi esfuerzo por relacionar fechas con hechos con nombres que hallaba inconexos. Recuerdo haber festejado mi seis como gol del mundial.

Una fecha, un nombre, un hecho y un lugar son asuntos arbitrarios, según yo, en la forma actual en que la historia se enseña. Podrían muy bien reorganizarse a la manera del Dadaísmo y formularse de una forma lo suficientemente articulada en uno o varios capítulos con ilustraciones en blanco y negro y que un grupo de alumno presentase un examen sobre los hechos hipotéticos resultantes. Cualquier maestro de Historia, bajo los esquemas actuales de enseñanza podría dar esa clase, aplicar ese examen y obtener un promedio de aprobados relativamente decente. La pregunta es: ¿Debería?, ¿Es diferente, en algo, a lo que sucede hoy?

Crear un entorno significativo para la enseñanza de la Historia... Hoy hablo de la Historia, que era mi coco. Pero cada coco de cada persona puede ser tratado aquí... Implica un esfuerzo enorme.


En el primero de primaria que acaba de atravesar 'a', la Historia se enseña en base a Efemérides. Así, vieron la expropiación petrolera y la vida de Benito Juárez y la Guerra de Reforma en un solo período de evaluación. Así de escueto, así de arbitrario, así de imposible de relacionar.

Que sí, que el librito de la SEP dice otras muchas cosas sobre la historia personal, pero entre este nuevo asunto de las competencias y el cumplimiento con un programa decidido hace varias décadas y enfocado al rescate de "ciertos" ""héroes"" las actividades se desligan, la evaluación cubre a la evolución y los maestros, perfectamente, demuestran su cumplimiento en hojas tabuladas con apellido, nombre y calificaciones con dos decimales.

La historia debería enseñarse de manera significativa. Puede enseñrase de manera significativa.


a. Primero el exterior (Vestimenta, arte, sociedad, cultura, anécdotas) y luego el interior (Política)
b. Primero el presente y Luego el pasado
c. Primero el local y luego el nacional y lueguísimo lo internacional.

Siempre de manera relacional. Qué causó qué a quién en dónde.

Las fechas son lo menos importante, acaso el siglo o la década en el caso de los últimos dos siglos.

 

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