5 peniques


Cuando me preguntan de mis libros favoritos yo, divagante que soy, me pongo a hablar de como empecé a leer. Y siempre, predecible que soy, paso por mi lectura en una sentada de Juan Salvador Gaviota.
Hoy me hicieron recordar que no es cierto. No empecé leyendo este libro. Ni es cierto, obviamente, que mi primer libro lo leí en una sentada. Ya estaba acostumbrado a leer. Leía unos libritos de chistes que se llamaban algo como “La Vida Feliz”, que eran la competencia barata (sí, más barata) de “El Mil Chistes”. De esos con viñetas de náufragos, borrachos o chicas voluptuosas junto a godínez en forma de huevitos que emulaban las hazañas amorosas de las películas de ficheras. Mi madre, por cierto hallaba por demás pecaminoso que anduviera uno leyendo esas publicaciones satánicas. Una vez las comparó con la coprofilia, nada más.

Si le digo Literatura Barata, se me ofende la literatura. Pero hay que decirle de alguna manera. G. K. Chesterton escribió en En Defensa de las Novelitas de 5 Peniques acerca de la importancia que tiene el acceso a la lectura por encima de la calidad de lo que se consuma como lectura, para que los lectores vayan adquiriendo un sentido crítico. Y pues eso.

Hoy que Peña Nieto no supo que contestar cuando le preguntaron por los libros que le habían marcado en su carrera política. Hoy que este hombre, que es uno de los tres (plural masculino ambivalente, feministas) que se apuntan para dirigir al país, es incapaz de distinguir entre libros-favoritos, libros-que-te-han-marcado-en-lo-personal, libros-que-han-marcado-tu carrera y lo-que-creo-que-los-que-me-están-oyendo-quieren-escuchar. Y que además opta por esto último.

Claro que se entrampó el hombre, quiso ponerse académico entre los académicos, cuando lo suyo es otra cosa. (El marketing, esconder cadáveres en colchones, el gel, el Partido y esas cosas que permiten que los políticos mexicanos no se distraigan en nimiedades)

Me preocupa, pero mis preocupaciones las puse en el otro blog. Aquí mi interés va por el lado de las primeras lecturas. Ojo, si tu primera lectura va a ser Harry Potter, o Crepúsculo, algún Danbraunazo u otro Coolness Seller (/Best Seller/ ya no alcanza a englobarlos bien), perfecto. Pero si tu primera lectura sucede a los 20 y tantos, seguramente te habremos perdido irremediablemente.

No, la iniciación a la lectura tiene que ser bien temprana. En cuanto empiecen a leer, hay que hallar el lado flaco de cada posible lector y darle por su lado. No se trata de academizar, se trata de enganchar. Que la lectura sea adictiva y mortal, pues. Y si eso implica prohibir, satanizar y esconder eso hay que hacer.

Alguna vez contesté un meme en que preguntaban los 20 libros que me habían marcado. Ahí están con todo y los que me avergüenzan, que las marcas rara vez son deseadas. Por si no se acordaban.
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