Si la bronca no es que haya tanto loco...

Lo curioso es que a tanto cuerdo le parezca normal.

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(Este es el primero de varios post que resultan de ir de pata de perro al DF)

Hay locuras para la esperanza.
Hay locuras, también, del dolor.
Y hay locuras de allá,
donde el cuerpo no alcanza,
locuras de otro color.

-Silvio

 

Abundan los locos. Los pauperrizados, por un lado y los gritones, que aún no se si son más o mas notorios solamente. Abundan en el Defe. Los disfrazados, los estrafalarios, los predicantes todos gritan a su manera, todos están inmersos en un mundito en que son dueños de la verdad absoluta, y te la sueltan como es deber de todo chilango, pero desde el lado de la locura.

El problema aquí, sospecho, es que yo tengo mirada de provinciano. Yo soy incapaz de meterme a la dinámica chilanga de ver sin ver. Yo sigo viendo gente donde los chilangos ven textura (hipótesis No. 1). Entonces, me les quedo viendo y hay unos felices por que creen que una mirada es un adepto y hay otros que se enojan porque creen que los estás juzgando.

 

Estaba el que la gritaba al atrio de la catedral. Como si el espacio tuviera la culpa. Como si luego le fuera a ir a gritar al edificio de enfrente que también es religioso... La puntilla de su discurso "comecuras" era un "¡PINCHE PRI!". La liga entre el discurso y la afirmación escapan a mi entender, aunque existan, y existen. Pero él, en su sistema ya no necesita aventurar las ligas. Ya están allí.

"Y no estoy loco", djio ya yéndose...

 

Estaba el que se viste de cura y argumenta a través de mantas tiradas por el suelo. Me iba a poner a discutir que, a lo mejor, las monjas de su escuela no lo querían no por que el fuera zurdo y ellas monjas, sino por que él directamente es bien mamón. Probablemente desde niño. Contestatario diría él... Nota mental, Tardán® está dando vuelta a la izquierda del loco que se viste como cura, no a la derecha.

 

En el metro Instituto del Petróleo, transbordando de la línea 6 a la algo... Un pasillo de 400m de largo, bajo tierra y mi vecina de viaje: Una Loca bien pinche loca. Decía que su hermano le había robado 4 millones, su hermana unos muebles que su madre de 80 años con cáncer de "panza" nomás no se podía morir, "la puerca" y amenazaba a "su jefecito" con provocar un accdiente como el de "las vías". No, no, no...

Y llegando a la estación se pone en la orillita de anden. Esta loca se va a aventar, pensé yo. Y, mirada de provonciano, la vi. Me vio que la vi y me gritó que si la quería robar... Ne memen.

 

Chilangos, guarden o cuiden a sus locos, pero no los ignoren que luego tiene uno que aguantarles sus griterías.

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